Pescadores y operadores turísticos en República Dominicana enfrentan pérdidas económicas debido a restricciones en la navegación causadas por condiciones climáticas adversas. Estas medidas buscan prevenir accidentes y se implementan cuando fenómenos como huracanes, tormentas o fuertes oleajes afectan la seguridad en el mar. Fior Ortiz, de una escuela de buceo en Boca Chica, y Jennifer Domínguez, del sector turístico en Bayahíbe, destacan que estas restricciones, aunque molestas, son necesarias para proteger a las personas y las embarcaciones.
Las pérdidas económicas varían según la temporada, con estimaciones de hasta 20,000 pesos diarios en algunos negocios. En Samaná, José Rijo, productor de camarones, señala que la pesca es crucial para la economía local, afectando también a restaurantes y hoteles. El Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet) emite informes marinos tres veces al día para evaluar las condiciones de navegación, mientras que el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) y la Armada de República Dominicana deciden sobre las restricciones.
Las medidas preventivas no solo buscan proteger a las personas, sino también reducir los daños a embarcaciones y equipos de trabajo. Aunque las restricciones son poco frecuentes, la presión económica lleva a algunos pescadores a intentar salir al mar antes de que las condiciones se normalicen completamente. El informe del Indomet es clave para determinar la seguridad en las zonas costeras, evaluando factores como el oleaje, el viento y la visibilidad.




