Las principales calles comerciales de varias ciudades dominicanas están experimentando un cambio significativo. Negocios que durante décadas estuvieron en manos de comerciantes locales están siendo progresivamente ocupados por establecimientos operados por ciudadanos chinos. Esta expansión ha generado preocupación entre los representantes del comercio organizado en el país.

Iván García, presidente de la Federación Dominicana de Comerciantes (FDC), advirtió que el fenómeno amenaza la permanencia de los comerciantes tradicionales. García atribuye esta situación a una competencia desleal y a la falta de fiscalización efectiva por parte de las autoridades.

En ciudades como Santiago, San Francisco de Macorís y Moca, los comerciantes tradicionales han visto cómo sus antiguos espacios comerciales son ocupados por nuevos establecimientos. En Santiago, cerca del 95% de los comercios del sector de repuestos ya son operados por ciudadanos chinos.

García denunció que algunos establecimientos operan con prácticas que les permiten reducir costos frente al comercio formal. Esto incluye el predominio de ventas en efectivo y el cuestionamiento del cumplimiento de normas fiscales y laborales.

Ángel Viro, presidente de la Asociación Nacional de Empresas e Industrias de Herrera (Aneih), enfatizó que el comercio dominicano no teme a la competencia, pero reclama igualdad de condiciones. Viro cuestionó que algunos negocios puedan ofrecer precios significativamente más bajos si no cumplen con las mismas obligaciones que los establecimientos formales.

Los empresarios advierten que la falta de cumplimiento de obligaciones tributarias por parte de algunos negocios impacta las recaudaciones del Estado. Además, expresaron preocupación por la rapidez con la que algunos establecimientos de gran tamaño están siendo habilitados sin cumplir con los permisos correspondientes.