Reducir la cantidad de sal en las comidas no significa renunciar al sabor. Es posible potenciar los platos utilizando especias como canela, comino, cúrcuma, paprika, jengibre y romero. Estas especias permiten disminuir la dependencia de la sal al cocinar, aportando aromas y contrastes.

La Organización Mundial de la Salud recomienda consumir menos de 2,000 miligramos de sodio al día. Para lograrlo, sugiere cocinar con poca o ninguna sal añadida y utilizar hierbas y especias para dar sabor. La American Heart Association también apoya esta práctica y ofrece combinaciones de especias según el alimento.

Además de las especias, otros potenciadores naturales del sabor como el limón, la lima, el ajo y la cebolla pueden enriquecer los platos. Técnicas de cocción como asar, dorar, cocinar a la parrilla o saltear también ayudan a desarrollar sabores propios de los alimentos.

Es importante leer las etiquetas de los productos envasados, ya que pueden contener sodio oculto. Optar por especias puras en lugar de sazonadores comerciales es recomendable para controlar el consumo de sodio. Reducir gradualmente la sal mientras se experimenta con otros sabores es una estrategia efectiva para una alimentación saludable.