La planificación urbana y el manejo del arbolado se presentan como desafíos cruciales para las autoridades de Santo Domingo, en respuesta al aumento de temperaturas registrado en las últimas tres décadas. El biólogo Domingo Contreras y el arquitecto Eduardo Julia destacan que la ciudad ha experimentado un incremento de 1.4 grados Celsius en la temperatura máxima promedio y 1.9 grados en la mínima nocturna, lo que evidencia un fenómeno que va más allá del cambio climático.

Contreras subraya que la falta de infraestructura verde y la pérdida de cobertura vegetal han intensificado el efecto de isla de calor, afectando la calidad de vida de los habitantes. Propone una estrategia integral de adaptación urbana que incluya la recuperación de corredores verdes, techos y fachadas verdes, y la promoción de superficies permeables para mitigar el calor.

Eduardo Julia resalta la importancia de adoptar diseños urbanos y materiales de construcción adecuados al clima tropical, y de utilizar los servicios de la naturaleza para enfrentar el fenómeno. Insiste en abandonar el enfoque de pavimentar todo, en favor de crear espacios verdes y libres, y evitar la conversión de parques en almacenes de calor.