El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha anunciado una flexibilización temporal de ciertas medidas de supervisión financiera. Esta medida permitirá que las instituciones estadounidenses faciliten operaciones autorizadas relacionadas con la recuperación económica y la ayuda humanitaria en Venezuela tras los recientes terremotos.

El objetivo es que bancos y otras instituciones financieras puedan procesar operaciones vinculadas con la asistencia humanitaria y la reconstrucción en Venezuela, reduciendo el riesgo de sanciones regulatorias. Sin embargo, las instituciones deberán mantener sus programas de cumplimiento contra el lavado de dinero y respetar las sanciones vigentes de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).

La protección no cubrirá violaciones intencionales de las normas financieras estadounidenses. Un informe del Banco Mundial estima que los daños por los terremotos del 24 de junio en Venezuela costarán 19.600 millones de dólares, afectando la recuperación económica del país por una década.