El Gobierno dominicano ha solicitado el retiro de nueve funcionarios cubanos y sus familiares, otorgándoles siete días para abandonar el país. Esta decisión se produce en un contexto de tensiones diplomáticas, coincidiendo con el centenario del nacimiento de Fidel Castro. La Cancillería cubana ha rechazado enérgicamente la medida, atribuyéndola a presiones de Estados Unidos y calificándola como un acto de subordinación a la política estadounidense hacia Cuba.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de República Dominicana no ha identificado a los funcionarios ni ha explicado públicamente las razones de su decisión, citando la discreción y el derecho internacional. La Convención de Viena permite al Estado receptor solicitar el retiro de diplomáticos sin exponer motivos. Este episodio se suma a un contexto regional desfavorable para Cuba, con situaciones similares en Ecuador y Costa Rica.
El embajador cubano en Santo Domingo, Ángel Arzuaga Reyes, participó en un acto conmemorativo del centenario de Castro, reafirmando los vínculos históricos entre ambos países. La medida dominicana, aunque inusual por la cantidad de funcionarios afectados, busca reducir el nivel de confrontación al evitar la declaración de persona non grata.




