Corea del Sur vive su último verano en el que se podrá vender la sopa de carne de perro, un plato tradicional durante los meses más calurosos. La prohibición del comercio de estos animales para consumo entrará en vigor en 2027, marcando el fin de una tradición culinaria que data de la dinastía Joseon.

La ley, aprobada en 2024, establece que quienes sacrifiquen perros para consumo humano podrían enfrentar hasta tres años de prisión o una multa de 30 millones de wones. Esta medida ha generado preocupación entre los dueños de restaurantes, quienes deberán cerrar o cambiar su menú.

El negocio de la carne de perro ha disminuido significativamente, con solo dos restaurantes restantes en el mercado Sinjin de Seúl. El Gobierno ha identificado 2.352 restaurantes que servían platos con carne de perro, de los cuales 1.902 planean cambiar su negocio y 450 han optado por cerrar.

El movimiento animalista ha denunciado las condiciones de las granjas de perros, donde los animales vivían en condiciones precarias. Aunque el número de granjas ha disminuido, las condiciones siguen siendo deficientes, según activistas de derechos de los animales.