Emanuel Hernández, un barbero acusado de realizar una cirugía estética que resultó en la muerte de Rebecca Brizard, había llevado a cabo al menos otros dos procedimientos en la misma clínica. La doctora Griselda Basora, directora médica de la Clínica de Obesidad y Antienvejecimiento, permitió que Hernández operara sin presentar credenciales médicas. El Ministerio de Salud Pública clausuró el establecimiento por operar sin licencia y lo calificó de clandestino. Las autoridades investigan la responsabilidad de los profesionales involucrados y la familia de Brizard ha presentado una querella ante la Fiscalía de Santo Domingo Este.