Una reciente investigación ha logrado identificar con mayor precisión las zonas donde podrían originarse grandes terremotos, tomando como referencia la región de subducción de Kamchatka, en Rusia. El estudio, realizado por Axel J. Periollat y Gareth J. Funning de la Universidad de California en Riverside, se basó en el análisis del terremoto ocurrido en 2025 en esa región. Los científicos utilizaron mediciones del movimiento de la superficie terrestre para construir un modelo probabilístico que identifica áreas de la falla con alta probabilidad de permanecer bloqueadas, acumulando tensión que podría desencadenar un sismo.

El método desarrollado no permite predecir la fecha exacta de un terremoto, pero sí ayuda a determinar qué áreas presentan condiciones para una gran ruptura. Los resultados del estudio mostraron que no es necesario que toda la falla esté inmovilizada para que ocurra un terremoto de gran magnitud; basta con que una parte permanezca bloqueada el tiempo suficiente para acumular tensión significativa. La investigación también comparó el terremoto de 2025 con el de 1952, encontrando similitudes en las zonas de la falla involucradas, aunque con diferentes consecuencias en el océano.

El avance en la identificación de estas zonas es significativo, pero los investigadores advierten sobre las limitaciones del método, especialmente en áreas oceánicas donde las mediciones son más difíciles de obtener. Se considera necesario ampliar la geodesia del fondo marino para mejorar la observación de las deformaciones en zonas de subducción, lo cual es crucial para regiones sísmicamente activas como Japón, Chile y México.