El Boeing ofrecido por Catar a Donald Trump experimentó un retraso en su despegue debido a pruebas de seguridad en el tobogán inflable utilizado para evacuaciones. Durante un intercambio con periodistas en la pista, Trump mencionó que las revisiones tomarían unos quince minutos. Este incidente se suma a las preocupaciones sobre la seguridad del avión, que ya había sido objeto de cuestionamientos tras un incidente en Turquía.
A su llegada a la base aérea Andrews, Trump permaneció más tiempo de lo habitual en su helicóptero antes de abordar el Air Force One. Los periodistas observaron un tobogán inflable desplegado y el antiguo avión presidencial en la pista. El avión catarí había sido donado por la familia real de Catar y ha generado debates éticos sobre los regalos que puede recibir un presidente estadounidense de otro país.




