El presidente Donald Trump ha anunciado una nueva campaña de sanciones económicas contra Irán, prometiendo un "Día D económico". Esta medida busca presionar a Teherán para que ceda en su programa nuclear y reabra el estrecho de Ormuz. A pesar de las décadas de sanciones, el gobierno de Trump confía en que esta estrategia llevará a Irán a un punto de quiebre.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, advirtió sobre sanciones secundarias a países que continúen haciendo negocios con Irán. Esta iniciativa se enmarca en la "Operación Furia Económica", que busca aislar económicamente a Irán. Sin embargo, analistas advierten que esta estrategia podría complicar las relaciones internacionales de Estados Unidos.
El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, ha minimizado la amenaza, señalando que Irán ha resistido sanciones similares en el pasado. Mientras tanto, el director para Irán del International Crisis Group, Ali Vaez, ha señalado que la presión económica sin una vía diplomática abierta es ineficaz.




