La pena de muerte sigue vigente en las legislaciones de varios países del Caribe, aunque no se han realizado ejecuciones en años. En contraste, Líbano ha abolido formalmente la pena capital, convirtiéndose en el primer país de Oriente Medio en hacerlo. Por su parte, República Dominicana, donde la pena de muerte está prohibida constitucionalmente, ha optado por endurecer las penas de prisión a través de su nuevo Código Penal.

El nuevo Código Penal dominicano eleva las penas de prisión hasta 40 años para infracciones muy graves, y permite la acumulación de condenas hasta un máximo de 60 años. Esta reforma sustituye un Código Penal que databa de 1884 e incorpora nuevas figuras delictivas como el feminicidio, ciberacoso y crímenes de lesa humanidad. La medida refleja una respuesta distinta a los delitos graves en comparación con otros países caribeños que aún mantienen la pena de muerte en su legislación.

A pesar de la existencia de disposiciones legales para la pena capital en países como Trinidad y Tobago, Jamaica y Cuba, no se han registrado ejecuciones en el Caribe desde 2008. La decisión de Líbano de abolir la pena de muerte resalta el contraste con la región caribeña, donde la pena capital sigue presente en los códigos legales, pero no se aplica en la práctica.