Cuatro jueces de la Suprema Corte de Justicia, incluido su presidente Luis Henry Molina, han decidido no someterse a la evaluación del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM). Esta decisión vuelve a poner en el centro de atención un proceso que, aunque cuenta con reglas establecidas, carece de un sistema objetivo de puntuación. La falta de transparencia en cómo se decide la confirmación o exclusión de un magistrado genera inquietud.

Los jueces Nancy Salcedo Fernández, María Gerinelda Garabito Ramírez y Manuel Ramón Herrera Carbuccia también declinaron participar en la evaluación. Ninguno de ellos ha atribuido su decisión a una inconformidad con el sistema de evaluación. Sin embargo, la salida simultánea de estos magistrados ocurre poco después de una evaluación que resultó en la exclusión de otros jueces, lo que aumenta las dudas sobre el proceso.

El CNM, encabezado por el presidente Luis Abinader, tiene la facultad de confirmar o no a los jueces tras evaluarlos. Sin embargo, el sistema no ofrece una matriz pública de puntuación que permita conocer cómo se ponderan los indicadores de desempeño. Esto deja un margen de apreciación que puede influir en las decisiones finales, especialmente cuando el voto decisivo recae en el presidente en caso de empate.

La composición del CNM, que incluye representantes de distintos poderes del Estado, plantea interrogantes sobre la influencia política en las evaluaciones. La falta de una metodología objetiva para conectar los resultados con las decisiones finales es vista como una amenaza a la independencia judicial por algunos juristas consultados.