Lina Lovatón Pittaluga, una figura importante en la vida privada de Rafael Leónidas Trujillo, aparece en los archivos del FBI tras la muerte del dictador. Documentos desclasificados revelan una serie de comunicaciones telefónicas con su residencia en Miami Beach durante las semanas posteriores al asesinato de Trujillo el 30 de mayo de 1961.
El informe del FBI, que forma parte de la investigación sobre el asesinato de John F. Kennedy, muestra que el teléfono de Lovatón fue rastreado en varias ocasiones. Estas llamadas se vinculan con figuras cercanas al régimen trujillista, como Oscar Guaroa Ginebra y Manuel de Moya Alonso, aunque no se acusa a Lovatón de ninguna actividad ilícita.
Lina Lovatón, madre de dos hijos de Trujillo, continuó conectada con el entorno del dictador incluso después de su muerte. Su presencia en los documentos del FBI subraya la complejidad de las lealtades y el patrimonio del régimen trujillista, que siguieron siendo objeto de interés y disputa.
En 2013, los hijos de Lovatón y Trujillo reclamaron una herencia al Banreservas, pero tanto la Suprema Corte de Justicia como el Tribunal Constitucional rechazaron sus pretensiones, determinando que los fondos reclamados tenían un origen ilícito.




