En República Dominicana, el desarrollo de proyectos inmobiliarios enfrenta un proceso de permisología que puede extenderse hasta un año, incrementando los costos para los compradores. Un ingeniero constructor explicó que, aunque las instituciones han mejorado los tiempos de respuesta, persisten cuellos de botella y criterios de revisión variables según el técnico asignado.
El proceso comienza con la aprobación del ayuntamiento, donde se debe obtener la autorización sobre el uso de suelo y las condiciones urbanísticas, lo cual puede tomar entre uno y dos meses. Posteriormente, los ingenieros elaboran los planos técnicos, un trabajo que puede durar entre tres y cuatro meses, antes de que el expediente pase al Ministerio de Vivienda y Edificaciones (MIVED).
La autorización ambiental es indispensable para obtener la licencia de construcción, y aunque el Ministerio de Medio Ambiente ha mejorado sus procesos, aún existen retrasos injustificados, especialmente en terrenos con impacto ambiental mínimo. La falta de criterios uniformes en la revisión de expedientes es un problema recurrente, ya que un mismo proyecto puede recibir observaciones distintas según el revisor.
El ingeniero destacó los avances de la Ventanilla Única de Construcción, que ha reducido los tiempos de respuesta gracias a la digitalización, tanto en el MIVED como en el Ayuntamiento del Distrito Nacional.




