Las cuencas hidrográficas son áreas naturales que recogen el agua de lluvia y la drenan hacia una desembocadura a través de ríos, arroyos y acuíferos. Estas cuencas actúan como grandes recipientes que retienen el recurso hídrico, liberándolo periódicamente.
Un plan de reforestación es fundamental para mantener la vegetación alrededor de las cuencas, ya que la capa vegetal suaviza el impacto del agua de lluvia, aumentando la infiltración y evaporación. La degradación de las cuencas reduce la capacidad de los ecosistemas para retener agua y controlar sedimentos, incrementando la vulnerabilidad durante lluvias intensas.
En el país, uno de los principales problemas es la falta de planes eficaces de reforestación para proteger las cuencas hidrográficas. Esto es esencial para la producción de lluvias y para evitar la sedimentación en los embalses de las presas, lo que genera altos costos de extracción. Cada año, hay pérdidas millonarias por destrucción de infraestructuras y daños a la agropecuaria debido al azolvamiento de sedimentación.




