Las sanciones impuestas por Estados Unidos han provocado una contracción económica significativa en Cuba y un aumento en los precios de bienes esenciales. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, acusó a Washington de aplicar una política de máxima presión que busca reducir la capacidad del Gobierno cubano para proveer bienes y servicios básicos, generando descontento social.

Rodríguez señaló que las sanciones afectan las principales fuentes de ingreso externo de la economía cubana, especialmente en el sector bancario-financiero. Además, denunció que la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro estadounidense ha impuesto multas a entidades de terceros países por supuestas violaciones del bloqueo a Cuba.

La economía cubana enfrenta una crisis energética que ha paralizado el país, con una contracción acumulada del 15% entre 2020 y 2025. La presión de EE.UU. ha agravado la situación, con apagones frecuentes, servicios públicos mínimos y un aumento generalizado de precios, especialmente de alimentos y medicamentos.

El descontento social se manifiesta en protestas pacíficas y cacerolazos, con ciudadanos exigiendo servicios básicos como energía eléctrica, agua y gas. Estas manifestaciones son ocasionalmente reprimidas por la policía.