En el mundo del emprendimiento, esperar el momento perfecto puede ser una trampa. Frases como "voy a esperar a que las cosas se calmen" pueden ser una excusa para posponer decisiones importantes. Aunque en tiempos de crisis, como la crisis bancaria de 2003 o la pandemia de 2020, no todos los proyectos son viables, aquellos que se preparan adecuadamente pueden encontrar oportunidades únicas.
La clave está en no confundir coraje con temeridad. Las crisis no convierten malas ideas en buenos negocios, y la incertidumbre puede castigar la improvisación. Sin embargo, las oportunidades surgen cuando los competidores se detienen y las necesidades del cliente cambian.
Es importante construir una posición sólida desde la cual actuar, manteniendo una caja protegida y costos flexibles. La disciplina y la coherencia son esenciales para medir tanto las oportunidades como los riesgos. Antes de actuar, es crucial identificar si la espera se debe a la falta de información o al miedo, y proceder con pruebas de bajo costo para validar ideas.




