El aumento del dólar, el costo de la vivienda y las tasas de interés están generando una presión significativa en los hogares dominicanos. Estos factores afectan la capacidad de las familias para cubrir gastos esenciales como alimentación, transporte y servicios. En octubre de 2026, el dólar superó los RD$61, mientras que la inflación interanual alcanzó el 5.12% y el Banco Central elevó la tasa de política monetaria al 5.50% anual.

El economista Juan del Rosario advierte que la depreciación del peso, el encarecimiento de los combustibles y la incertidumbre internacional pueden elevar los costos de producción y transporte. Esto presiona los precios y afecta el poder adquisitivo de las familias, especialmente aquellas que destinan la mayor parte de sus ingresos a necesidades básicas.

Un estudio del Instituto de Investigación Socioeconómica de la UASD y la Fundación Juan Bosch revela que el 39.7% de la población vivía en hogares cuyos ingresos no superaban el umbral de pobreza en 2025. Además, la canasta familiar nacional alcanzó los RD$49,966 mensuales en septiembre de 2026, lo que complica aún más la situación para muchas familias.

El encarecimiento de la vivienda y los productos importados también contribuyen a la presión económica. Las familias deben recurrir a trabajos adicionales, reducir gastos o depender de recursos externos para cubrir sus necesidades. El desafío es que los ingresos permitan cubrir las necesidades básicas sin que cada aumento de precios obligue a las familias a recortar alimentación, transporte o vivienda.