La doctora Sumaya Rodríguez Heinsen, especialista en Nutrición Clínica, ha abordado la creciente tendencia de consumir alimentos como patas de pollo y gelatina sin sabor en busca de colágeno. Según la especialista, aunque estos alimentos contienen colágeno, no hay evidencia científica que demuestre que su consumo aumente significativamente la producción de esta proteína en el organismo. Durante la digestión, el colágeno se descompone en aminoácidos, que el cuerpo utiliza según sus necesidades, sin un impacto directo en la piel o las articulaciones.

Rodríguez Heinsen aclara que la vitamina C es crucial para la síntesis de colágeno, pero su consumo excesivo no incrementa la producción de colágeno en personas sin deficiencia. Además, el caldo de huesos, popularizado como un elixir antienvejecimiento, no ha demostrado científicamente ralentizar el envejecimiento cutáneo. Los beneficios observados en algunos estudios se refieren principalmente a suplementos de colágeno hidrolizado, no a alimentos comunes.

La especialista recomienda una dieta equilibrada que incluya proteínas, vitamina C, zinc y cobre, junto con hábitos saludables como protegerse de la radiación ultravioleta y no fumar, para preservar la salud de la piel y los tejidos. La preocupación por el colágeno suele surgir con los primeros signos de envejecimiento, pero su disminución comienza entre los 25 y 30 años, influenciada por factores como la radiación ultravioleta y el tabaquismo.