Durante más de cuatro décadas, empresas e individuos han trasladado inversiones a paraísos fiscales, buscando beneficios sin declarar impuestos. Estos territorios ofrecen ventajas como la baja o nula carga tributaria y la confidencialidad, atrayendo grandes capitales.

A pesar de su legalidad, la falta de declaración de estos fondos en los países de origen constituye un acto ilícito, similar al lavado de dinero. La evasión fiscal en paraísos fiscales representa una pérdida significativa de recursos para los países, obstaculizando el desarrollo sostenible y la lucha contra la pobreza.

Desde los años setenta, el crecimiento de los paraísos fiscales ha sido impulsado por la desregulación financiera y la globalización. Escándalos como los Panama Papers y Pandora Papers han revelado la magnitud de estas operaciones, involucrando a líderes mundiales y destacando la necesidad de reformas fiscales globales.