La decisión del Ministerio de Educación de suspender clases en centros educativos de zonas vulnerables generó confusión entre padres del Gran Santo Domingo. La falta de precisión sobre qué escuelas debían cerrar dejó a muchas familias sin saber si llevar a sus hijos al colegio.

Padres y tutores expresaron su preocupación en redes sociales, solicitando claridad sobre los centros afectados. La incertidumbre se agravó por la falta de coordinación entre las autoridades educativas y la ausencia de un listado específico de los planteles en riesgo.

El Ministerio había indicado que la suspensión aplicaba a centros expuestos a inundaciones y deslizamientos, pero no detalló cuáles. Esta situación complicó la organización familiar, especialmente para quienes dependen de terceros para el cuidado de los menores.

El Centro de Operaciones de Emergencias mantenía varias provincias bajo alerta amarilla debido a una vaguada, lo que motivó la medida preventiva. Sin embargo, la falta de comunicación efectiva resaltó la necesidad de mejorar la coordinación y el aviso oportuno a las familias afectadas.