Una encuesta realizada por ReverseLookup a 6,400 adultos de Europa, Estados Unidos y América Latina revela que el 35% de los consultados ve como una señal de alarma que su pareja se niegue a compartir su ubicación de manera continua en una relación seria. Compartir la ubicación en tiempo real se ha convertido en una práctica común en las relaciones, inicialmente para seguridad y coordinación, pero ahora también como una prueba de confianza.
El estudio muestra que el 61% de los encuestados considera normal compartir continuamente la ubicación en una relación seria. Sin embargo, el 52% defiende el derecho a mantener espacios digitales privados, aunque el 31% sospecharía de su pareja si insiste en mantener esa privacidad.
La encuesta también revela que el 44% de las personas con pareja ha consultado la ubicación de su pareja por curiosidad, ansiedad o sospecha. Además, el 33% ha compartido su ubicación o contraseñas para evitar discusiones, y el 68% cree que desactivar la ubicación requeriría explicaciones.
La tecnología ha facilitado nuevas formas de vigilancia y desconfianza, aunque compartir información digital puede ser positivo si es voluntario. La clave está en permitir que cada pareja decida cuánto compartir sin que esto genere sospechas.




