La frontera domínico-haitiana presenta dinámicas distintas en las zonas de Jimaní y Dajabón. En Jimaní, la vigilancia militar ha sido reforzada, lo que ha incrementado la percepción de seguridad entre los residentes. En contraste, Dajabón experimenta una actividad comercial más visible debido a su proximidad al mercado y la puerta fronteriza.
La construcción de una verja perimetral ha contribuido a la reducción de robos en Dajabón, mientras que en Jimaní, la distancia del mercado binacional de Mal Paso de las viviendas marca una diferencia en la actividad cotidiana. A pesar de la cercanía de bandas armadas en Haití, los comerciantes de Jimaní no sienten temor, gracias al refuerzo de seguridad por parte del Ejército y el Cesfront.
Las condiciones climáticas y los días específicos de mercado afectan la afluencia de compradores en Jimaní, mientras que en Dajabón, la llegada de haitianos para adquirir productos es constante. Las medidas de seguridad a lo largo de la frontera han sido destacadas por los residentes, quienes aseguran que la situación es tranquila.




