La delincuencia en el Gran Santo Domingo ha llevado a comerciantes a reforzar sus medidas de seguridad. En colmados, heladerías y pequeños negocios, los clientes ahora realizan sus compras a través de verjas y mallas metálicas para evitar robos.

Yeison De León, propietario de un colmado en Los Jardines del Norte, ha cerrado la puerta de su negocio tras sufrir varios asaltos. Los comerciantes han invertido en cámaras de vigilancia y reducción de horarios para protegerse de los delincuentes.

En sectores como La Esperanza y Jardines de Alma Rosa, los atracos son una preocupación constante. Los comerciantes han identificado nuevas estrategias delictivas, como el uso de billetes de alto valor para distraer y robar.

La industria de la seguridad privada en el país ha crecido, generando más de 62,000 empleos y ventas anuales de 24,000 millones de pesos. Sin embargo, el sector opera sin una ley específica, lo que ha sido reclamado por la Asociación Dominicana de Empresas de Seguridad.