El número de migrantes detenidos por las autoridades estadounidenses durante el mandato del presidente Donald Trump alcanzó en julio su nivel más alto, con más de 50,000 arrestos, según un alto funcionario del Departamento de Seguridad Nacional. Este aumento se produce en medio de las presiones de la Administración republicana para incrementar las detenciones, con el objetivo de alcanzar los 2,000 arrestos diarios, y de una expansión de las operaciones del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE).
En junio, el Gobierno reportó alrededor de 43,000 detenciones, una cifra también récord durante este Gobierno. Estos datos revelan un incremento de las operaciones de ICE, pese a las críticas de la oposición y de organizaciones de derechos humanos, especialmente después de que dos personas murieran por disparos de agentes migratorios en julio.
El secretario del DHS, Markwayne Mullin, señaló que su agencia intensificará la presión en las calles, afirmando que hará cumplir las leyes de EE.UU. tanto dentro de la agencia como entre los delincuentes en las calles. Sin embargo, la mayoría de las personas detenidas no tienen antecedentes penales, lo que contradice la narrativa de la Administración de que persiguen a criminales.
Desde la llegada de Trump al poder, se han registrado al menos 30 incidentes en los que agentes de ICE dispararon contra civiles, con un saldo de ocho muertos. En los centros de detención, unas 55 personas han fallecido bajo custodia de ICE, 22 de ellas en lo que va de 2026. El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos pidió una investigación independiente sobre las muertes a manos de ICE.




