La construcción de la Autopista del Ámbar, que conectará Santiago y Puerto Plata, ha generado un intenso debate en la República Dominicana. Con una inversión de RD$28,800 millones, el proyecto promete mejorar la conectividad y dinamizar el desarrollo económico de la región. Sin embargo, preocupa el impacto ambiental en la Cordillera Septentrional, un ecosistema vital para el país.

La falta de un Estudio de Impacto Ambiental integral ha limitado el debate informado sobre los riesgos y beneficios del proyecto. Además, la coincidencia territorial con concesiones mineras y desarrollos turísticos ha suscitado interrogantes sobre los intereses públicos y privados involucrados. La discusión se centra en si el costo y el impacto ambiental justifican los beneficios económicos esperados.

El gobierno sostiene que la autopista fortalecerá el turismo y el comercio, mientras que diversos sectores sociales y ambientales exigen una evaluación transparente de sus consecuencias. La necesidad de equilibrar el desarrollo económico con la protección del patrimonio natural es crucial en un país vulnerable al cambio climático.