Profesores de diversas provincias del país han denunciado un ambiente de creciente hostilidad que afecta su seguridad y el ejercicio de la docencia. Las agresiones incluyen mensajes intimidatorios de estudiantes, insultos, amenazas y actos vandálicos como la colocación de objetos punzantes cerca de sus vehículos.

Los educadores expresan preocupación por la escasa presencia de la Policía Escolar, lo que aumenta su sensación de desprotección. Además, enfrentan presiones de algunos padres que reaccionan agresivamente ante las bajas calificaciones de sus hijos, culpando a los docentes.

La Asociación Dominicana de Profesores ha recogido estas preocupaciones en su informe del Primer Congreso Pedagógico Nacional, destacando la necesidad de un régimen disciplinario que fortalezca la autoridad pedagógica. Los docentes buscan un equilibrio entre garantizar los derechos de los estudiantes y mantener la disciplina sin temor a represalias.