Un 43% de los adultos ha utilizado etiquetas psicológicas para definirse a sí mismos y a sus parejas o exparejas, según una encuesta de ClarityCheck. Términos como “narcisista”, “manipulador” y “empático” han salido del ámbito especializado para instalarse en conversaciones cotidianas y redes sociales. Aunque estas etiquetas pueden ayudar a expresar experiencias difíciles de explicar, su uso sin evaluación profesional puede simplificar conflictos y atribuir motivaciones erróneas.