El Seguro Nacional de Salud (Senasa) ha iniciado un proceso de fortalecimiento de sus controles internos tras descubrirse un fraude que expuso debilidades significativas en su supervisión. La institución, que maneja un presupuesto anual de 74 mil millones de pesos y cuenta con siete millones de afiliados, busca blindarse contra futuras irregularidades.

La estafa, conocida como Operación Cobra, causó un perjuicio económico de aproximadamente 16 mil millones de pesos. Además, se detectó el desvío de más de 148 millones de pesos a través de patronatos y 41 millones en autorizaciones médicas fraudulentas.

El director de Senasa, Edward Guzmán, ha señalado que se están modernizando los sistemas de información y aumentando el número de auditores para garantizar la correcta prestación de servicios. También se está implementando inteligencia artificial para identificar patrones de fraude.

Una comisión técnica, coordinada por el economista Arismendy Díaz Santana, revisa los procesos administrativos y financieros de Senasa. Esta comisión tiene la tarea de objetar o aprobar proyectos de más de cinco millones de pesos mensuales.

Guzmán ha destacado que algunas decisiones, como la sustitución de seguridad privada por seguridad militar, han permitido ahorros significativos. La institución mantiene contacto con la Presidencia para informar sobre los avances en la implementación de estas medidas.