La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado sobre el empeoramiento de las condiciones de insalubridad en Gaza, donde el nivel de contaminación del agua ha alcanzado el 20%. Este aumento en la contaminación, junto con la llegada de la temporada de lluvias, podría propagar aguas residuales y basura en las áreas donde residen los habitantes, incrementando el riesgo de epidemias.
La representante de la OMS en Palestina, Reinhiulde Van De Weerdt, indicó que el agua estancada favorecerá la proliferación de mosquitos y otras plagas. Además, el suministro de agua mediante camiones cisterna sigue siendo la principal fuente para la población, lo cual es inaceptable tres años después de la reanudación del conflicto con Israel.
El aumento de casos de diarrea aguda, que casi se han duplicado de marzo a agosto, coincide con el incremento de la contaminación del agua. Van De Weerdt subrayó la necesidad de actuar de inmediato para evitar una mayor degradación de la salud pública, mediante el aumento de alojamientos permanentes y un suministro sostenible de agua.
Israel ha restringido la entrada de suministros de laboratorio y diagnóstico a Gaza, lo que dificulta la identificación de virus y bacterias para prevenir brotes epidémicos. Además, desde hace más de dos años, no se permite la entrada de equipos protésicos y de rehabilitación, afectando a miles de personas que los necesitan.




