El Nobel de Economía ha sido otorgado a los estadounidenses Robert E. Hall y Michael Woodford por sus contribuciones al desarrollo de nuevos modelos macroeconómicos basados en fundamentos microeconómicos. Estos modelos han mejorado la aplicación de políticas de estabilización, permitiendo una mejor respuesta a crisis como la pandemia del coronavirus y la crisis energética reciente.

La Real Academia Sueca de las Ciencias destacó que, aunque las recesiones y la alta inflación no han desaparecido, su duración se ha reducido gracias a estos modelos. El trabajo de Hall y Woodford ha proporcionado una base teórica para modelos utilizados por bancos centrales y gobiernos a nivel mundial.

Los modelos desarrollados por Hall y Woodford incorporan decisiones de individuos y empresas, lo que ha permitido afrontar mejor las perturbaciones económicas. La simplicidad y adaptabilidad de estos modelos han facilitado su aceptación por parte de responsables de política económica en diversas instituciones.

Robert E. Hall es profesor en la Universidad de Stanford, mientras que Michael Woodford ejerce en la Universidad de Columbia. Ambos comparten el premio dotado con 12 millones de coronas suecas, equivalente a 1,2 millones de dólares.