La mina de sal y yeso de Barahona, considerada una de las reservas de sal mineral más grandes del Caribe y Centroamérica, enfrenta una situación de abandono y falta de desarrollo. A pesar de su potencial económico, la comunidad de Las Salinas sufre de enfermedades y pobreza, mientras las reservas permanecen sin explotar adecuadamente.

Expertos aseguran que la industrialización de estas reservas es viable y podría sostener procesos industriales por más de dos siglos. Sin embargo, el apoyo gubernamental se ha centrado en la sal marina de Puerto Alejandro, dejando de lado la explotación de la sal gema de Las Salinas.

La Dirección General de Minería estima que el yacimiento alberga entre 70 y 250 millones de toneladas métricas de sal gema. Esta cantidad podría satisfacer la demanda interna y revertir la balanza comercial, pero la falta de iniciativas ha impedido su aprovechamiento.

La mina de yeso, por otro lado, opera con normalidad y beneficia a una cementera cercana, mientras que la sección de sal gema permanece inactiva. La comunidad de Las Salinas espera que se retome la explotación de la mina para mejorar su situación económica.