La supuesta herencia millonaria de la familia Rosario, que generó grandes expectativas entre miles de dominicanos, aún carece de pruebas públicas que confirmen su existencia. La historia afirmaba que sus antepasados acumularon riquezas vinculadas a una mina de oro, con fondos supuestamente depositados en bancos de Europa.
El caso dio un giro judicial en marzo de 2024, cuando el abogado Johnny Portorreal fue condenado a cinco años de prisión por estafar a 283 personas a quienes prometió gestionar el cobro de la herencia. Las víctimas pagaron entre RD30,000 y RD40,000 por supuestos gastos legales.
A pesar de la condena, representantes de la familia han reafirmado su intención de continuar el proceso, aunque no hay confirmación pública de las cuentas bancarias donde estaría el dinero. El fraude ha tenido graves repercusiones socioeconómicas para miles de familias en Cotuí y el Gran Santo Domingo.
El fenómeno de los Rosario se suma a una lista de esquemas de estafas piramidales y falsas promesas financieras que han desafiado el sistema regulatorio dominicano. El expediente judicial permanece cerrado en materia penal, consolidándose como una de las ilusiones monetarias colectivas más costosas del país.




