La economía de Irán está atravesando una fase crítica debido a la alta inflación, las sanciones occidentales y una guerra que ha disminuido significativamente los ingresos petroleros. Estados Unidos ha intensificado sus esfuerzos para aislar a Irán, instando a otros países a cesar sus relaciones financieras con la República Islámica.

La reciente decisión de Emiratos Árabes Unidos de suspender el comercio con Irán es parte de esta estrategia de presión. Irán, con un comercio exterior limitado a pocos países, enfrenta ahora mayores dificultades para encontrar nuevos socios comerciales.

El éxito de la estrategia estadounidense depende en gran medida de China, el principal comprador de petróleo iraní. Rusia, que también enfrenta sanciones y una crisis económica, probablemente no pueda ofrecer mucho apoyo financiero a Irán.

Países como Turquía, Pakistán e Irak, que mantienen relaciones con ambos países, buscan evitar las sanciones secundarias de Estados Unidos. Mientras tanto, Qatar está mediando para resolver el conflicto, con el jeque Mohammed bin Abdulrahman Al Thani visitando Teherán para dialogar sobre la reducción de tensiones y la seguridad en el estrecho de Ormuz.