Francia ha decidido aplicar toques de queda en varias ciudades para controlar la ola de protestas y disturbios que han sacudido al país. Estas manifestaciones, que se centran en el encarecimiento de la vida y la degradación de servicios públicos, han llevado al gobierno a tomar medidas preventivas.
El primer ministro Sébastien Lecornu anunció que los toques de queda serán localizados y no se ha optado por decretar un estado de emergencia. Mientras tanto, se han registrado más de 2,300 arrestos relacionados con los disturbios, con una alta proporción de adultos entre los detenidos.
Italia, preocupada por la situación en Francia, ha convocado a sus ministros para analizar la situación, especialmente tras las protestas en Milán y otras ciudades por el aumento del costo de vida.




