Hombres con jornadas laborales extensas y rutinas intensas pueden estar ocultando problemas emocionales, según la psicóloga clínica Laura Flórez. En su práctica, Flórez ha observado que muchos hombres mantienen un ritmo de vida acelerado y duermen mal, pero al ser cuestionados sobre su estado emocional, responden que están "ocupados, pero bien".

Flórez explica que la hiperactividad puede ser un mecanismo de defensa emocional, no necesariamente por ser adictos al trabajo, sino por miedo a enfrentar sus emociones. Actividades como el trabajo, el gimnasio o el fútbol pueden convertirse en formas de evitar mirar hacia dentro y enfrentar preguntas incómodas sobre su bienestar emocional.

La psicóloga destaca que esta conducta está relacionada con el aprendizaje desde la infancia, donde a menudo se enseña a los niños que las emociones son una debilidad. Esto lleva a muchos hombres adultos a tener dificultades para identificar y describir sus emociones, un fenómeno conocido como alexitimia, más prevalente en hombres.