En 2028, uno de los podios en el debate presidencial permanecerá vacío, lo que representa más que la ausencia de un candidato. Esta decisión puede interpretarse como una declaración política que refleja miedo al cuestionamiento o arrogancia frente al electorado. La ausencia en un debate electoral erosiona la expectativa de rendición de cuentas y debilita el proceso democrático.
Los debates presidenciales en la República Dominicana aún están en desarrollo como institución, y la participación de candidatos en estos eventos es crucial para fortalecer la democracia. La ausencia de un candidato no vulnera directamente el derecho al voto, pero reduce la transparencia y la información disponible para los votantes. La Cámara de Diputados ha propuesto hacer obligatorios los debates a partir de 2028, reflejando la importancia de estos eventos en el proceso electoral.
La negativa a participar en un debate puede tener consecuencias electorales y democráticas. Aunque puede ser una estrategia electoralmente rentable, daña las instituciones que sostienen el sistema electoral. La ciudadanía tiene derecho a conocer y evaluar a quienes aspiran a gobernarla, y los debates son una oportunidad para que los candidatos defiendan sus propuestas ante el electorado.




