El arroz dominicano enfrenta un desafío crucial con la apertura comercial prevista en el DR-Cafta. Actualmente, el país protege su producción con un arancel del 99% para importaciones fuera de cuota, una medida que busca salvaguardar cientos de miles de empleos y el abastecimiento de un alimento esencial para los dominicanos.

El Decreto 693-24 permite la entrada de 23,300 toneladas métricas de arroz de Estados Unidos sin aranceles, pero mantiene la alta tasa para excedentes. Esta política se mantendrá hasta que el Consejo Nacional para la Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional (Conassan) decida lo contrario.

El cultivo de arroz representa más del 20% del valor bruto de la producción agropecuaria y genera más de 300,000 empleos directos e indirectos. El Gobierno ha subrayado la importancia del arroz en su política de seguridad alimentaria, destacando que el país tiene suficiente capacidad para abastecer su mercado.

El ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat, afirmó que República Dominicana es el mayor productor de arroz de Centroamérica y el Caribe, y que el abastecimiento está garantizado. Para 2026, se espera una producción superior a 14 millones de quintales de cereales, dominada por el arroz.

La dependencia de arroz importado puede ser más económica, pero también expone al país a riesgos externos. La pandemia y conflictos geopolíticos han resaltado la importancia de la seguridad alimentaria, considerada parte de la seguridad nacional por el presidente Abinader.