Andrés Modesto Cruz Cruz fue destituido de su cargo como director general de la Policía Nacional, apenas seis meses después de asumir la posición. Su salida se formalizó mediante un decreto presidencial, que designó al mayor general Ernesto Rafael Rodríguez García como su sucesor.

Durante su gestión, Cruz Cruz enfrentó tensiones internas y desafíos significativos, incluyendo incidentes de seguridad en Navarrete y casos de abuso policial. En su discurso de despedida, enfatizó la importancia de la integridad y el deber del Estado en la seguridad ciudadana, dejando un mensaje claro a sus colegas sobre la lucha por lo correcto.

El decreto de destitución no especificó las razones, pero se especula que su estilo de liderazgo, centrado en una línea recta y cerrada, pudo haber generado fricciones con la jerarquía interna. Además, se mencionan dificultades en la gestión de situaciones complejas y en la comunicación estratégica dentro de la institución.