En 2026, la ciberseguridad se consolidó como una herramienta clave del poder nacional, más allá de un tema técnico. Los Estados compiten por el control de datos, cables submarinos, semiconductores, inteligencia artificial y redes 5G, entre otros. Esta nueva dinámica difumina las fronteras entre espionaje, diplomacia, sabotaje y guerra híbrida.
Vietnam se destaca en Asia por su diplomacia de equilibrio, manteniendo relaciones con China, Estados Unidos y Rusia. Sin embargo, enfrenta presiones en tecnología y seguridad digital, siendo blanco de ciberataques de grupos vinculados a China, Rusia y Corea del Norte. Además, Vietnam ha sido asociado con operaciones ofensivas a través del grupo OceanLotus, que ha realizado espionaje en el Sudeste Asiático.
Rusia y China utilizan el ciberespacio como extensión de su política exterior, combinando presión militar y ciberespionaje. Rusia ha realizado ataques en Ucrania y otros países, mientras que China expande su influencia mediante infraestructura y tecnología. Estados Unidos, por su parte, ve la ciberseguridad como un asunto de seguridad nacional y busca proteger sus cadenas críticas.
América Latina se convierte en un campo clave en la competencia tecnológica global, con recursos y puertos estratégicos. La República Dominicana avanza en su infraestructura digital, pero enfrenta riesgos de ciberseguridad que podrían afectar procesos básicos del país. La región debe desarrollar capacidades propias para enfrentar estas amenazas y no depender de potencias extranjeras.




