Supermercados en Francia, Bélgica y Países Bajos han reportado ciberataques que han afectado su funcionamiento. En Francia, los ataques fueron más severos, dañando productos frescos y congelados, lo que resultó en pérdidas multimillonarias. En Bélgica y Países Bajos, los grupos Delhaize y Albert Heijn tuvieron que desconectar algunos sistemas para protegerlos, aunque no cerraron sus establecimientos.
El presidente del grupo Les Mousquetaires, Thierry Cotillard, calificó el daño como una catástrofe que pone en riesgo la soberanía alimentaria. El gobierno francés ha ordenado una investigación para determinar los fallos de seguridad en los sistemas de refrigeración afectados. El comisario europeo de Agricultura, Christophe Hansen, condenó los ataques y pidió incrementar la vigilancia.
El impacto en Bélgica y Países Bajos fue más limitado, aunque hubo problemas en los servicios de entrega a domicilio y en las cajas de autocobro. La consejera delegada de Albert Heijn advirtió sobre el riesgo de estanterías vacías debido a los bloqueos en centros de distribución.




