Uber ha sido condenada a pagar US$40 millones a la familia de Emily Normandin-Parker, una joven de 23 años que falleció tras ser atropellada en una autopista de California. El incidente ocurrió después de que el conductor de Uber detuviera el vehículo y ordenara a Normandin-Parker y su amiga salir del coche. La familia de la víctima argumentó que el conductor no solicitó ayuda ni llamó a emergencias, priorizando en cambio una tarifa de limpieza para el coche.
El juez Richard Stone ordenó el pago tras un proceso de arbitraje de cinco días, destacando que el conductor se detuvo en un lugar inseguro. Uber expresó su desacuerdo con la decisión, argumentando que el conductor era un contratista independiente. La familia utilizará la indemnización para financiar la Fundación Emily Normandin-Parker, enfocada en promover medidas de seguridad para motociclistas.
El caso resalta las controversias legales que enfrenta Uber respecto a la seguridad de sus pasajeros y la responsabilidad de sus conductores. La empresa ha sido objeto de litigios en varios países debido a su modelo de negocio, que clasifica a los conductores como trabajadores independientes.




