Una paciente de 48 años, que se sometió a una tiroidectomía parcial a los 24 años por un nódulo tiroideo benigno, ha experimentado síntomas de hipotiroidismo desde entonces. Estos síntomas incluyen fatiga, debilidad y aumento de peso, lo que ha requerido el uso diario de hormonas sustitutivas. Además, la paciente presenta una cicatriz visible en el cuello, lo que ha sido una preocupación estética.
Lenny Delgado Cáceres, radióloga de Cedimat, explica que desde 2002 se ha desarrollado una técnica no quirúrgica para tratar la patología nodular tiroidea. La ablación por radiofrecuencia (RFA) es una alternativa mínimamente invasiva que utiliza energía térmica para tratar los nódulos tiroideos, preservando el tejido tiroideo sano y manteniendo la función endocrina sin necesidad de terapia hormonal.
La técnica ha demostrado una eficacia robusta, con una reducción volumétrica de más del 90% en seguimientos a largo plazo. Su perfil de seguridad permite un manejo ambulatorio, minimizando la morbilidad perioperatoria y eliminando las cicatrices en el cuello. La RFA representa un cambio de paradigma en el tratamiento de la patología nodular tiroidea, optimizando los resultados clínicos y la calidad de vida de los pacientes.
La radióloga destaca la importancia de una evaluación adecuada por parte de un endocrinólogo para determinar el tipo de nódulo y seleccionar el tratamiento adecuado. Los beneficios incluyen la reducción del absentismo laboral, el retorno inmediato a las actividades habituales y la ausencia de cicatriz quirúrgica y anestesia general.




