El Gobierno dominicano enfrenta críticas por su silencio respecto a la expulsión de diez diplomáticos cubanos acreditados en el país. La falta de explicaciones oficiales ha dado lugar a especulaciones sobre las razones detrás de esta medida, incluyendo teorías sobre espionaje a atletas cubanos durante recientes competencias deportivas en el país.

Algunos analistas sugieren que la acción podría estar influenciada por presiones del gobierno de Estados Unidos, liderado por Donald Trump, lo que ha generado preocupación sobre la alineación del país con políticas anticubanas. Este silencio podría tener un alto costo político debido a los históricos lazos de amistad entre República Dominicana y Cuba.

La situación plantea un desafío diplomático, ya que se cuestiona si el país está adoptando una postura hostil hacia Cuba, similar a la de otros gobiernos alineados con Washington. La diplomacia de paz y buena vecindad aconseja evitar que las diferencias ideológicas afecten las relaciones entre Estados.