La retirada de una obra monumental de Kehinde Wiley de la Embajada de Estados Unidos en Santo Domingo ha generado un nuevo episodio en la guerra cultural estadounidense. La pintura, encargada por el Departamento de Estado en 2013, representa a cuatro jóvenes artistas dominicanos y ha sido objeto de debate en medios internacionales.
La embajadora Leah Campos justificó el retiro de la obra aludiendo a un cambio hacia el "patriotismo estadounidense". Este acto ha sido interpretado como un rechazo a las ideologías "globalistas y woke", generando críticas y análisis en medios como The New York Times.
El caso se complica por el contexto personal del artista, quien enfrenta acusaciones de agresión sexual, negadas por él. La situación ha reavivado el debate sobre el uso del arte como emblema político y la influencia de las ideologías en la diplomacia cultural.




