República Dominicana está a punto de cumplir diez años sin un cardenal con derecho a elegir al papa. Esta situación se ha mantenido desde que Nicolás de Jesús López Rodríguez alcanzó los 80 años en 2016, edad que le impide participar en un cónclave. Aunque López Rodríguez conserva su dignidad cardenalicia, no ejerce funciones de gobierno en la Arquidiócesis de Santo Domingo.
La reciente designación de Carlos Tomás Morel Diplán como arzobispo metropolitano de Santo Domingo ha reavivado la discusión sobre la ausencia de un cardenal activo en el país. La Iglesia católica no establece que cada país deba contar con un cardenal, siendo esta una designación exclusiva del papa. El canon 351 del Código de Derecho Canónico estipula que los candidatos deben haber recibido al menos la ordenación sacerdotal y destacarse por su doctrina y conducta moral.
Actualmente, ningún cardenal dominicano puede votar en la elección de un nuevo pontífice. Sin embargo, esto no afecta las funciones de las diócesis ni las relaciones diplomáticas con la Santa Sede. A nivel regional, otros países como Venezuela, Bolivia y El Salvador también carecen de cardenales electores, mientras que naciones como Brasil y Argentina cuentan con varios cardenales con derecho a voto.




