La República Dominicana, con sus 1,288 kilómetros de perímetro costero, se ha convertido en un punto estratégico para el narcotráfico en el Caribe. Su ubicación geográfica, favorable para el comercio internacional, también facilita las operaciones de redes criminales, como la red de narcotráfico Caimán, que operaba en la región Sur del país.
El Ministerio Público ha identificado a Colombia como un puente clave para movilizar cargamentos de drogas hacia la República Dominicana, utilizando lanchas rápidas para el traslado. Esta situación ha dado lugar a la proliferación de "narcofamilias" y una "narcocultura" en la región, donde el tráfico ilícito se ha normalizado como una actividad económica.
El caso Caimán ha llevado a varios imputados a llegar a acuerdos con el Ministerio Público para reducir sus condenas. Estos acuerdos serán evaluados por el Tribunal Colegiado de Barahona, en el juicio que se sigue a los implicados en esta red criminal que operaba en las provincias de Barahona, Peravia y Pedernales.




