El Gobierno dominicano ha realizado ajustes en sus políticas comerciales debido a presiones de Estados Unidos. Recientemente, se derogó un decreto que protegía la producción arrocera local, en respuesta a las demandas de Washington de cumplir con el calendario del DR-Cafta. Además, se han emitido decretos para prohibir importaciones relacionadas con el trabajo forzoso, mientras se negocian aranceles que afectan las exportaciones dominicanas.
El presidente Luis Abinader ha intentado persuadir a EE. UU. de que las medidas arancelarias perjudican a ambos países. Sin embargo, las tarifas impuestas por EE. UU. se mantienen, afectando a la República Dominicana con un arancel del 12.5%. A pesar de estas tensiones, ambos países continúan en conversaciones para mejorar las condiciones comerciales.
Por otro lado, EE. UU. ha emitido advertencias sobre el uso de tecnología china en el país, lo que ha llevado a discusiones sobre la reducción de la dependencia de estos proveedores. También se ha impuesto un impuesto del 1% a ciertas remesas, como parte de un paquete fiscal estadounidense.




