La creencia popular de que el clima afecta el dolor articular es compartida por muchas personas. Sin embargo, la evidencia científica muestra resultados variables sobre esta relación. Algunos estudios sugieren que factores como la humedad y la presión atmosférica pueden influir en el dolor, pero no de manera uniforme en todos los pacientes.

El reumatólogo Rodamin Álvarez explica que el clima puede influir en los síntomas de algunas personas, pero no implica un empeoramiento de la enfermedad. Las teorías sugieren que la presión atmosférica y el frío pueden afectar la tensión de los tejidos y la rigidez muscular.

Es importante no atribuir automáticamente el dolor al clima, ya que otros factores como el estrés y la actividad física también juegan un papel. Los especialistas recomiendan mantener actividad física regular y seguir el tratamiento médico para mitigar el impacto del clima en los síntomas.